Los Sefardíes B'nei Anusím, desde la óptica judía liberal latinoamericana
Uno de los temas más polémicos y a
la vez evadidos en el entorno halájico cuando se mira hacia América Latina, es
la situación de los B’nei Anusím, los descendientes de los sefardíes que
llegaron a este continente hace 500, 400 años, huyendo de la Inquisición
Española (pero que terminó estableciéndose en ciudades geo-estratégicas para el
control imperial hispánico, tales como Ciudad de México, Cartagena de Indias y
Lima), y que por la misma presión gubernamental y social, terminaron
bautizándose para esconder la identidad judía de sus familias[1]. Con
el paso de las generaciones estos Forzados perdieron parcial o totalmente su judeidad
y millones de sus descendientes habitan hoy por todo el continente, con graves
crisis espirituales y de identidad[2].
Como es de conocimiento público, la
Ortodoxia ya ha dejado en claro su posición halájica frente a la situación de
los B’nei Anusím: no se les reconocerá jamás como judíos a menos que se
conviertan formalmente al Judaísmo por la vía ortodoxa[3]. Esta
sentencia también es aceptada por otras corrientes de observancia, por lo que
no se les permite a los B’nei Anusím una Teshuvá (retorno al Pueblo
Judío) halájica.
Esta postura, que para el Judaísmo Liberal es anti-halájica, contradice lo sentenciado por el rabino Aharon Soloveichik, director de la Yeshivá Brisk en Chicago, Illinois (Estados Unidos), quien señaló en una carta de fecha Rosh Jodésh Nisán del año 5754 (13 de Marzo de 1994) que "los B'nei Anusím... deben ser tratados como judíos completos en todo sentido".
La situación de los B’nei Anusím en
el actual momento, se debate entre las siguientes opciones:
a. Permanecer asimilados sin
posibilidad alguna de hacer Teshuvá.
b. Convertirse al Judaísmo por la
vía ortodoxa (que es lo que por lo general hacen los pocos sefardíes asimilados
que desean retornar).
c. Matricularse en congregaciones
mesiánicas, aún cargando el dolor de ser despreciados por el resto de la
colectividad judía.
d. Refugiarse en el Cripto-Judaísmo
y dejar las cosas tal cual están.
Para inicios del año 2014 el
Gobierno de España abrió mediante una ley, la posibilidad de concederle ciudadanía española a los
sefardíes. Pero un cuidadoso análisis de la oferta puso al descubierto tres agravantes:
1) que sólo se reconocerán como Sefardíes a quienes cuenten con certificados
de judeidad sefardí expedidos por comunidades judías “oficiales”, por lo que la
medida es explícitamente discriminatoria; 2) sólo se les dará ciudadanía a los B'nei Anusím que presenten documentos de vieja data que certifiquen linaje y antigüedad de varios siglos - por lo que quedarían por fuera decenas de millones de B'nei Anusím, cuyos antepasados quemaron documentos familiares para que no fueran descubiertos por la Inquisición y los Estatutos de Limpieza de Sangre - ; y 3) sólo se les otorgará la ciudadanía española a los Sefardíes que posean altas sumas de dinero, pues como lo denunció Radio Jai en su artículo del 11 de mayo de 2017, "la ley está pensada para que los judíos vengan a invertir en España"... lo que confirma en palabras de Adela Cortina, que la ley es explícitamente APOROFÓBICA. Es decir: los Sefardíes B'nei Anusím pobres jamás serán reconocidos en ningún sentido.
Así que la oferta no es gratuita: debido a la profunda
crisis financiera por la que Europa en general vive desde inicios del siglo
XXI, el Gobierno de España necesita adquirir nuevos y más contribuyentes para
que paguen impuestos y le devuelvan al país su vida holgada y su cultura de
consumismo.
El pensamiento judío liberal e independiente es extremadamente respetuoso de las
opciones de creencias, prácticas o afiliación religiosas que las personas
tomen, incluyendo judí@s; y considerando los aportes del teólogo Paul Knitter,
no es descabellado admitir y reconocer con toda su dignidad la situación de doble
confesionalidad o identidad dual[4]
que muchos judíos no-ortodoxos viven[5]…
razón por la cual no hay por qué seguir discriminando a los sefardíes de
América Latina que claman a gritos ser reinsertados halájicamente sin perder
sus opciones individuales de creencias religiosas que en nada afectan la
identidad fundamental judía.
En segundo lugar, el pensamiento judío
liberal e independiente considera que el linaje judío jamás se pierde ni aunque
pasen mil generaciones de asimilados. Si esto no fuera así, entonces por qué la Inquisición Española y el Consejo de Indias se tomaron tantas molestias estableciendo los Estatutos de Limpieza de Sangre y sedes del Santo Oficio en Cartagena, Ciudad de México y Lima, políticas que tantas injusticias sociales sembraron en América Latina y cuyas consecuencias históricas aún estamos sufriendo?
No se puede seguir tolerando que ningún judío, sea rabino
o laico, siga tratando a los sefardíes B’nei Anusím como personas de
segunda categoría. Les guste o no, son nuestras hermanas y hermanos.
Permanecer en silencio,
indiferentes, o en constante hostilidad contra millones de B’nei Anusím que
piden que su Teshuvá les sea reconocida sin más intención que el deseo de
cultivar y vivir una relación íntima y personal con el Dios de la Vida viviendo
sus ancestrales tradiciones, es un explícito y descarado acto judeofascista del
que no se puede seguir haciendo apología en nombre de Am
Israel, de la Torá ni mucho menos en nombre del Dios de Israel. Es más: el silencio, la indiferencia o la hostilidad contra
los B’nei Anusím, es en sí mismo un acto explícito de antisemitismo.
Para el Manhíg de Shéguel, la única solución viable que resolvería
de forma y de fondo el problema de los B’nei Anusím, es la Shajrúr (Emancipación, Liberación) que
permita a los descendientes de los Forzados que así lo deseen (porque sabemos
que la asimilación a veces es tan cómoda, que sin duda alguna muchos no estarán
interesados en retornar), recuperar su identidad y su estatus de judíos
sefardíes, con plenas libertades de organizarse por su propia cuenta en
comunidades (bien sea kehilót – congregaciones, o javurót –
grupos de estudio), o vivir de manera individual y en la intimidad familiar las
pautas básicas de nuestra milenaria tradición.
Esta emancipación invoca el
artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la norma de
normas de la Comunidad B’nei Adam (es decir, de la Humanidad
entera) que no puede ser desconocida, ignorada ni vulnerada por absolutamente
ninguna institución religiosa existente en el mundo, ni siquiera por el Pueblo Judío. Dado que el hecho
religioso en cuanto a sí está por encima de cualquier institución religiosa,
recordemos que, para el pensamiento judío liberal e independiente, cuando
existe un conflicto entre la Halajá (para hablar de Torá y toda la tradición
rabínica en su conjunto) y la ética universal, que representa el espíritu de la
Torá, la ética universal está por encima de la Halajá misma y es la que tiene
la última palabra en cualquier asunto.
Los Sefardíes B'nei Anusím tienen a su disposición, desde agosto de 2014, la K'razáh Shajrúr (Proclamación de Emancipación) emitida por el Manhíg de Shéguel desde Cheongpyoeong, República de Corea; documento por el cual, cualquier Sefardí descendiente de los Anusím puede reclamar y restaurar para sí su estatus ancestral y étnico, sin necesidad alguna de recurrir ante ninguna autoridad rabínica Ortodoxa o Conservadora para hacer Teshuvá.
La Proclama tiene, sin embargo, límites: no sirve para obtener ciudadanía israelí por efectos de la Ley del Retorno. No sirve para ser reconocido como judío ante las autoridades rabínicas ortodoxas y conservadoras, "para lo
cual los interesados deberán acercarse a los respectivos Rabinatos Superiores
con el fin de obtener dicha certificación y seguir las indicaciones que los
rabinos de dichas instituciones y comunidades les señalen", señala el documento. La Emancipación sólo es efectiva para los sefardíes que sólo buscan establecer una relación directa con Dios y establecer de manera independiente, libre, autónoma y autocéfala la forma de Judaísmo que desea vivir consigo mismo y con su familia, y centrada en su identidad histórico-ancestral como Sefardí, y sin recurrir a ninguna clase de intermediaciones humanas.
Para el pensamiento judío liberal e independiente, la profecía de los Huesos Secos (Yetzekel/Ezequiel cap. 37) se está cumpliendo lenta pero inevitablemente entre los Sefardíes B'nei Anusím; y ninguna autoridad rabínica, por más poder político y económico que ostente, podrá impedir que estos huesos secos revivan y renueven el espíritu y las esperanzas de Am Israel. Esperamos, por tanto, su restauración total prontamente y en nuestros días.
[1] En Colombia se exigía la Partida
de Bautismo católica-romana como el único documento público de identidad válido.
Aunque legalmente es a partir de 1932 que se introduce la Cédula de Ciudadanía
como documento de identidad, sin embargo el Concordato firmado en 1953 mantuvo
en la sociedad colombiana la exigencia de la Partida de Bautismo como documento
de identidad; incluso se rechazaba la matriculación de los niños en muchas
escuelas públicas y privadas si no contaban con dicha certificación… sólo
cuando la nueva Constitución Política Nacional de 1991 decretó las libertades religiosas,
de cultos y de conciencia (art. 18 y 19), esta norma social fue abolida.
[2] Para profundizar
el tema, véase ROTH, Cecil, Los Judíos Secretos: Historia de los Marranos.
Madrid: Altalema 1979. SABAN, Mario. Judíos Conversos. Buenos Aires: Distal 1990.
SICROFF, Albert. Los estatutos de limpieza de sangre. Barcelona: Taurus 1985. AVNI,
Haim. Judíos en América: cinco siglos de historia. Colección “América, Crisol
de Pueblos”. Madrid: Editorial MAPFRE 1992. MESA, Daniel. Historia de los
judíos en Colombia. Bogotá: Planeta 1996. GAMBOA, Richard. Reviviendo los
huesos secos: una visión de los B’nei Anusím en América Latina [en línea],
[consultado el 6 de noviembre de 2013], en Internet: http://es.scribd.com/doc/54963176/Rab-Richard-Gamboa-Reviviendo-Los-Huesos-Secos-Una-Vision-de-los-B-nei-Anusim-en-America-Latina
. POVEDA, José. “Forzados a la amargura” en Tarbut Sefard [en línea],
[consultado el 28 de mayo de 2007], en Internet:
http://www.tarbutsefarad.com/index.php/es/articulos-firgas/3872-forzados-a-la-amargur.html
. QUIZ, Yael. “Estudios” en Makom Shalom [en línea], [consultado el 25
de agosto de 2008], en Internet: http://www.makomshalomyah .com/web/index.php?option=com_content&task=view&id=35&Itemid=54
CHAMI, Pablo. “Estatutos de Limpieza de Sangre”, curso dictado en el Centro de
Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí en Octubre del 2000 [en línea],
[consultado el 28 de octubre de noviembre de 2002], en Internet: http://pachami.com/Inquisicion/LimpiezaSangre.html
.
[3] “Para el
judaísmo del siglo XXI se ha vuelto muy difícil certificar judíos, ya que el sector
ortodoxo no acepta, ni a los reformados, ni a ningún judío poco practicante como
judío verdadero… los b’nei anusím no son bienvenidos generalmente a la corriente
centrista del Judaísmo y no pueden obtener reconocimiento actual de judíos sin
experimentar una formal conversión”.
URREGO, César. “El Desafío de los Sefarditas en Colombia”, ponencia
presentada en el marco del 1er. Simposio Judío-Mesiánico celebrado en la Universidad
de La Salle. Bogotá, marzo 26 de 2003.
[4] Para profundizar acerca de
la dinámica de la identidad dual o doble confesionalidad, véase KNITTER, Paul.
“Sin Buda no podría ser cristiano”, en RODRÍGUEZ, Hermann (comp.) Entremeses
Teológicos 2010 – 2011: teología, ecumenismo y diálogo interreligioso.
Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana 2012, pp. 99-110.
[5] En mis diálogos con el Lama
Tsultrim Tarchin, director del Centro Karma Teghsum Chölin (Budismo Tibetano),
él me comenta que la mitad de los practicantes del Budismo en Nueva York, son
judíos. También véase KAMENETZ,
Rodger. The jew in the lotus: a poet's re-discovery of Jewish identity in
Buddhist India. San Francisco, California
(Estados Unidos): Harper One 1995.

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